Economía de Latinoamérica desde el 1973 hasta 1985

 Fuente: “Progreso, pobreza y exclusión” de Rosemary Thorp

El Contexto Internacional

Se podría decir que ese período estuvo enmarcado por una serie de inestabilidades y fases de recuperación. Éstas se extendieron desde la crisis de los precios del petróleo al plan Brandy. Hubo un cambio ideológico a favor del libre mercado, que cobró ímpetu con los gobiernos del presidente Ronald Reagan y de la primera ministra Margaret Thatcher, se vio reforzado además por la caída de los regímenes comunistas y el decaimiento, en general, de los partidos de izquierda. El estado de bienestar que había logrado Europa fue objeto de crecientes críticas.

Crecimiento con Deuda y Crisis

 Þ  1973-1979

La crisis del petróleo afectó principalmente a las economías más desarrolladas del mundo. Se produjo en déficit en las cuentas corrientes y una caída en las tasas de  crecimiento (aunque esa caída es menor en los países menos desarrollados). Como contrapartida hubo un gran crecimiento de los países petroleros. Dentro de ese grupo se destacan Ecuador, México y Perú como los más beneficiados, debido a que además de producir petróleo no pertenecían a la OPEP por lo tanto no tenían ningún tipo de restricciones para sus respectivas producciones. Venezuela (miembro fundador de la OPEP) también tuvo un gran crecimiento (a pesar de estar sujeto a las restricciones de la producción). Los países perdedores en esta crisis fueron por ejemplo Uruguay y Chile.

Los grandes caudales de dinero que generaron los países petroleros fueron depositados en los bancos internacionales.  Éstos se vieron en la obligación de  reciclar esos fondos. Sin embargo, los países desarrollados entraron en recesión por el encarecimiento de la energía y cayó el número de clientes regulares de las entidades bancarias. Así que salieron a ofrecer préstamos baratos, a clientes de todo tipo (y no exclusivamente a los desarrollados) produciéndose una afluencia de créditos.

Orígenes de la crisis de la deuda

 Þ  1979-1982

La deuda externa se incrementó debido a la afluencia de créditos de los bancos a bajos intereses. El incremento de la deuda implicó un agudo crecimiento del grado de exposición a finales de la década, con un endeudamiento en dólares y a tasas de interés variables. Cuando el presidente Reagan fracasó en su intento por reducir el déficit  de Estados Unidos, las tasas reales de interés subieron. A esto hay sumarle la caída de los precios del petróleo (en el 1981 aproximadamente). Esto afectó, fuertemente, a aquellos países productores de petróleo como México que agotó sus reservas de divisas. En general se empiezan a generar problemas para responder a los compromisos internacionales. La crisis se hará sentir a través de los precios de importación y exportación, las tasas de interés, la recesión en los mercados de los países desarrollados y el repentino cambio de signo de la oferta de financiamiento externa.

 La crisis de “ajuste”

 Al recuperarse las economías de los países desarrollados se les comenzó a prestar dinero  a ellas. Así subieron los intereses de la deuda.

Las consecuencias para los países deudores de América Latina fueron extremas. Las transferencias en el espacio de un año pasaron de un nivel positivo a uno negativo (los términos de intercambio decrecieron en un 29%). La situación típica fue una crisis fiscal y de balanza de pagos inmediata y grave, pues el servicio de la deuda presionaba fuertemente sobre el presupuesto nacional. Los países devaluaron y adoptaron medidas para reducir las importaciones. La inversión se vio inmediatamente interrumpida. El consumo también se redujo junto con las importaciones.

Méjico en el año 1982 se declara en “default”, se empiezan a generar instancias de negociación con los acreedores. Así se concreta la reunión en Cartagena en 1984, la carta de presión era la amenaza de una moratoria conjunta que podía hacer temblar al sistema financiero internacional. Sin embargo, el documento final de Cartagena se limitó a crear un mecanismo de consulta y seguimiento regional para ayudar a la concreción de encuentros con los acreedores. También comienza una serie de planes y acuerdo de México con el FMI (planes para la renegociación de la deuda). Se destaca el “Consenso de Washington”, y dentro de él los planes Baker y Brady como los caminos para salir de la crisis económica. El plan Baker  propuso los Planes de Ajuste Estructural” (PAE) y nuevos créditos para pagar los anteriores, se les pedía además a los bancos una actuación generosa. El plan Brady proponía la refinanciación y reducción de la deuda y de su servicio para los países media y altamente endeudados con los bancos.

Se recomendó adoptar medidas neoliberales, es decir, generar apertura de la economía, desregulación de la economía y del mercado laboral (se desmontó determinado tipo de leyes), había que generar un presupuesto balanceado y contener la inflación. El neoliberalismo aceptaba una mayor intervención estatal (ya que se reconoce que existen fallas en el mercado).

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